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"Había piedras del tamaño de un auto": en primera persona, así fue el alud en Bariloche
UNA PLATENSE HERIDA

"Había piedras del tamaño de un auto": en primera persona, así fue el alud en Bariloche

Ambos fueron arrasados el 19 de enero pasado por una montaña de lodo, piedras y restos de árboles mientras hacían senderismo cerca del lago Jakob. 

24 de enero de 2023

Lucila Collado (35) e Iván Nichi (33), ambos platenses, iniciaron el pasado jueves su regreso a Bariloche después de pasar una noche en el refugio San Martín, cerca del lago Jakob y si bien no se dedican al senderismo como deportistas de élite, practican este tipo de deportes desde hace años por lo que nunca se imaginaron que podían convertirse en víctimas de un sorpresivo alud de barro, agua, rocas y ramas destrozadas. Ambos quedaron atrapados en el un deslave que casi les cuesta la vida y en el que la joven se llevó la peor parte, quedó enterrada debajo del lodo y sufrió graves heridas que implicaron que su pierna izquierda le fuera amputada.

A pesar de los pronósticos climáticos para ese día, tras la tragedia se supo que, al salir del refugio como tantas otras personas ese día; nadie les avisó que la administración del parque Nacional Nahuel Huapi había emitido un comunicado en el que instaba a las personas a no circular por la zona durante la alerta amarilla del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que incluía tormentas eléctricas.

Sin esa información, la pareja comenzó el descenso rumbo a la ciudad y mientras se proveían de agua en un arroyo camino al Tambo de Báez, una placa de material, producto de las lluvias que caían, generó un alud repleto de piedras, barro, trozos de árboles y rocas. La corriente de barro llegó hasta ellos y un hombre de nombre Juan, que también se encontraba en el lugar, y los arrastró río abajo. Afortunadamente Iván logró salir y, extremadamente golpeado como estaba, vio que Lucila mantenía la cabeza fuera del lodazal, por lo que la levantó para que pudiera respirar mejor.

El joven observó que la pierna de Lucila tenía al menos dos fracturas expuestas (luego se supo que de tibia y peroné) y perdía mucha sangre, por lo que le hizo un torniquete mientras Juan corría hasta hasta el Tambo de Báez para pedir ayuda. Una hora después Lucila fue llevada en helicóptero hasta el Hospital Zonal, donde lograron salvarla después de tres complejas horas de operación en las que perdió la pierna izquierda (de la rodilla para abajo). "Ella fue consciente todo el tiempo que iba a perder la pierna", explicó Iván al diario El Día y agregó que está "intentando estar lo más fuerte" que puede para sostener a su pareja.

"Nunca pensé ver algo así, tener frente a tus ojos a la persona que amás y que se la lleve un alud. Lucila quedó sepultada debajo de piedras, tronco y barro y había piedras del tamaño de un auto", recordó angustiado y agregó: "Me desesperé y bordeé el río lo que más pude, mientras veía cómo el agua y el barro la chupaban. No dudé y me tiré a buscarla. En ese momento escuché un grito, había quedado con la cabeza afuera de la superficie, algo casi imposible por el tamaño de los troncos. Cuando la logré levantar, vi que una piedra gigante le estaba aplastando la pierna y la tenía partida en dos", relató.

"Los médicos afirman que es un milagro", reconoció su novio y aseguró que esa fue "la peor hora" de su vida. "Quisiera destacar la enorme ayuda que nos brindó la persona que nos acompañaba porque nunca se movió de nuestro lado. Él observó todo, pidió ayuda y se quedó con mi novia cuando yo fui a pedir auxilio también. Si no fuera por él, estaríamos muertos", señaló.

Según fuentes del centro hospitalario, en las próximas horas Lucila será trasladada de la sala de terapia intensiva a una sala intermedia y continuará internada para prevenir infecciones. El domingo le retiraron el respirador mecánico. "La verdad es que era prácticamente imposible que pudiera sobrevivir. Tengo que sacarme el sombrero con los médicos del Hospital Zonal que nos atendieron muy bien y a ella le brindaron todo para salvarla. También por los rescatistas, sin ellos, ni los de auxilio, hoy Lu no estaría viva. Me gustaría que sepan que estoy agradecido eternamente con ellos", siguió Iván al respecto.

Por otro lado, insistió en remarcar que ellos no estaban al tanto de la alerta amarilla. "No fuimos imprudentes; desde el refugio no solo no nos avisaron a nosotros de la alerta de tormenta, sino que no le advertían a nadie, dejaban bajar a la gente sin advertirles de nada", indicó y aclaró que en el sector no había señal de teléfono. "Nadie nos avisó que se venía un temporal. No estábamos al tanto de tormenta. Nos sorprendió de un momento a otro el chubasco", aseguró.

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Ambos fueron arrasados el 19 de enero pasado por una montaña de lodo, piedras y restos de árboles mientras hacían senderismo cerca del lago Jakob. 
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"Había piedras del tamaño de un auto": en primera persona, así fue el alud en Bariloche

Ambos fueron arrasados el 19 de enero pasado por una montaña de lodo, piedras y restos de árboles mientras hacían senderismo cerca del lago Jakob. 
"Había piedras del tamaño de un auto": en primera persona, así fue el alud en Bariloche

Lucila Collado (35) e Iván Nichi (33), ambos platenses, iniciaron el pasado jueves su regreso a Bariloche después de pasar una noche en el refugio San Martín, cerca del lago Jakob y si bien no se dedican al senderismo como deportistas de élite, practican este tipo de deportes desde hace años por lo que nunca se imaginaron que podían convertirse en víctimas de un sorpresivo alud de barro, agua, rocas y ramas destrozadas. Ambos quedaron atrapados en el un deslave que casi les cuesta la vida y en el que la joven se llevó la peor parte, quedó enterrada debajo del lodo y sufrió graves heridas que implicaron que su pierna izquierda le fuera amputada.

A pesar de los pronósticos climáticos para ese día, tras la tragedia se supo que, al salir del refugio como tantas otras personas ese día; nadie les avisó que la administración del parque Nacional Nahuel Huapi había emitido un comunicado en el que instaba a las personas a no circular por la zona durante la alerta amarilla del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que incluía tormentas eléctricas.

Sin esa información, la pareja comenzó el descenso rumbo a la ciudad y mientras se proveían de agua en un arroyo camino al Tambo de Báez, una placa de material, producto de las lluvias que caían, generó un alud repleto de piedras, barro, trozos de árboles y rocas. La corriente de barro llegó hasta ellos y un hombre de nombre Juan, que también se encontraba en el lugar, y los arrastró río abajo. Afortunadamente Iván logró salir y, extremadamente golpeado como estaba, vio que Lucila mantenía la cabeza fuera del lodazal, por lo que la levantó para que pudiera respirar mejor.

El joven observó que la pierna de Lucila tenía al menos dos fracturas expuestas (luego se supo que de tibia y peroné) y perdía mucha sangre, por lo que le hizo un torniquete mientras Juan corría hasta hasta el Tambo de Báez para pedir ayuda. Una hora después Lucila fue llevada en helicóptero hasta el Hospital Zonal, donde lograron salvarla después de tres complejas horas de operación en las que perdió la pierna izquierda (de la rodilla para abajo). "Ella fue consciente todo el tiempo que iba a perder la pierna", explicó Iván al diario El Día y agregó que está "intentando estar lo más fuerte" que puede para sostener a su pareja.

"Nunca pensé ver algo así, tener frente a tus ojos a la persona que amás y que se la lleve un alud. Lucila quedó sepultada debajo de piedras, tronco y barro y había piedras del tamaño de un auto", recordó angustiado y agregó: "Me desesperé y bordeé el río lo que más pude, mientras veía cómo el agua y el barro la chupaban. No dudé y me tiré a buscarla. En ese momento escuché un grito, había quedado con la cabeza afuera de la superficie, algo casi imposible por el tamaño de los troncos. Cuando la logré levantar, vi que una piedra gigante le estaba aplastando la pierna y la tenía partida en dos", relató.

"Los médicos afirman que es un milagro", reconoció su novio y aseguró que esa fue "la peor hora" de su vida. "Quisiera destacar la enorme ayuda que nos brindó la persona que nos acompañaba porque nunca se movió de nuestro lado. Él observó todo, pidió ayuda y se quedó con mi novia cuando yo fui a pedir auxilio también. Si no fuera por él, estaríamos muertos", señaló.

Según fuentes del centro hospitalario, en las próximas horas Lucila será trasladada de la sala de terapia intensiva a una sala intermedia y continuará internada para prevenir infecciones. El domingo le retiraron el respirador mecánico. "La verdad es que era prácticamente imposible que pudiera sobrevivir. Tengo que sacarme el sombrero con los médicos del Hospital Zonal que nos atendieron muy bien y a ella le brindaron todo para salvarla. También por los rescatistas, sin ellos, ni los de auxilio, hoy Lu no estaría viva. Me gustaría que sepan que estoy agradecido eternamente con ellos", siguió Iván al respecto.

Por otro lado, insistió en remarcar que ellos no estaban al tanto de la alerta amarilla. "No fuimos imprudentes; desde el refugio no solo no nos avisaron a nosotros de la alerta de tormenta, sino que no le advertían a nadie, dejaban bajar a la gente sin advertirles de nada", indicó y aclaró que en el sector no había señal de teléfono. "Nadie nos avisó que se venía un temporal. No estábamos al tanto de tormenta. Nos sorprendió de un momento a otro el chubasco", aseguró.