Pura Vida, la historia de sobrevivencia del vientre del rock platense | 0221
Pura Vida, la historia de sobrevivencia del vientre del rock platense

Pura Vida, la historia de sobrevivencia del vientre del rock platense

Catorce años de un motor no sólo cultural sino ecónomico para los artistas locales. Breve historia de una comunidad y un ritual musical que persiste. 

El estudiante lleva apenas unas semanas en la ciudad. Llegó desde Laprida, en el corazón de la provincia Buenos Aires, a 447 kilómetros de la capital bonaerense, luego de años de imaginar una fantasía de rock en un pueblo tranquilo. De descubrir un mundo del que solo había leído, escuchado y visto por internet.

Es viernes por la noche y el clima está templado y espeso. Apenas corre una brisa. Un grupo de compañeros del curso de ingreso lo invitan a ver la banda de unos amigos. Tocan esa noche en Pura Vida, un bar cerca de la facultad. El estudiante toma un sweater ligero y comienza a caminar hacia el lugar con una lata de cerveza fría en la mano, un atado de cigarrillos y los ojos bien abiertos. Camina por el bulevar de calle 60, bordea Plaza Rocha y al llegar a Diagonal 78, entre sus veredas anchas ve por lo lejos decenas de grupos atestados en la plazoleta. Lucen como él, visten parecido, beben cerveza, fuman y ríen. Cruza calle 8 y las baldosas algo desprolijas se desdibujan mientras la luminaria pública apenas alumbra las paredes de la cuadra, que alterna entre afiches de conciertos, fanzines y fotos pegadas, despegadas, superpuestas.

Pérez, una de las bandas más queridas por el público

Un seguridad de hombros anchos y mirada discreta le abre el amplio y gastado portón negro de chapón y una luz blanca intermitente lo encandila. Desde el escenario Federico Moura, el cantante de la banda, ejecuta un estribillo con la fuerza de un animal. Las venas de su cuello parecen repletas de sangre y energía mientras que debajo de él la fiebre comienza y casi la centena de los presentes canta con los brazos en alto, agitando sus caderas de derecha a izquierda al ritmo del baterista. Las pupilas del estudiante que se dilatan sin entender entre la excitación, el humo y la novedad, se funden en un hechizo inicial que lo acompañará para siempre: encontró un lugar para gente como él.

Hace 14 años que esta historia puede cambiar de protagonistas, de artistas, de escena pero la esencia se sostiene: Pura Vida ocupa un lugar central dentro del under platense. Abierto de miércoles a domingo con dos turnos por día –antes y después de la medianoche– el lugar recibe a más de 240 artistas y Djs por mes que no deben dar ninguna seña de dinero, sin que les digan a cuánto deben vender sus entradas y sin tener que costear sonido. Un escenario inmejorable, sobre todo para proyectos que recién comienzan su camino profesional en la música.

MÁS QUE UN BAR 

“A Pura Vida lo voy a llevar en mi corazón siempre. Además del amor que siempre recibimos cada vez que tocamos, algo muy importante que tiene Pura Vida es que nos permite trabajar de lo que tanto amamos hacer, que es hacer música”, dice Ramiro Sagasti, cantante y guitarrista que alterna entre bandas como Perez, Roto, Gah Gah y su proyecto solista.

La reflexión no es casual y se sostiene en casi toda la escena musical de la ciudad: Pura Vida es un motor no sólo cultural sino también económico para las y los artistas de la ciudad. Su modelo se apoya en un hecho tan simple, que a veces a los músicos les parece insólito aclarar y es que ningún artista debe pagar un solo centavo al lugar para poder subirse a tocar. Sólo basta con reservar un lugar en la grilla junto a los programadores y llevar los instrumentos. El espacio provee el sonido, sonidista en caso de no contar con uno, algunas cervezas y la posibilidad de fijar el precio de las entradas que pertenecen en un 100% a las y los artistas.

Este esquema es ideal no solo para las y los músicos que inician su recorrido sino también para proyectos con mayor trayectoria que a fuerza de entradas agotadas y frecuencia de conciertos logran cierta estabilidad en sus ingresos. Y así, entonces, se brinda la posibilidad de crecimiento, de equipamiento técnico y de proyección para poder materializar la continuidad de la obra artística.

PRIMER CONCIERTO 

Durante la primera década del 2000, cuando cerraba el Viejo Varieté, uno de los pocos bares de rock que quedaban abiertos en La Plata era Flamingo. Una comitiva ávida de algunas horas nocturnas de más llegaba al bar donde el DJ y dueño Diego Cabanas los recibía con "Simpathy for the Devil" vestido con una capa roja, unos cuernos y un tridente. Flamingo, además de un bar, tuvo también una tienda de ropa e incluso un par de Playstation 2 y televisores para que sus habitués pudieran jugar.

Ese camino empezó a decantar y para fines de 2007, en una era cultural signada post tragedia de Cromañón, la escena musical emergente de la ciudad tenía un panorama esquivo para poder tocar y sobre todo para poder cobrar por ese trabajo.

Alrededor de Pura Vida se celebraron varios festivales

El 21 de febrero de 2008 cerca de las diez de la noche hacía 30 grados de temperatura, la humedad era intensa y el olor a pintura fresca se esparcía entre el aire repleto de humo como una de las nubes espesas que todavía persistían en el cielo. El bar que antes era conocido como Flamingo había duplicado sus dimensiones, había cambiado de nombre y de lógica: “Pura Vida Bar. Otro tiempo, otro lugar”, se leía en una pequeña etiqueta de marca con letras cursivas y una calavera mexicana con flores.

Diego Cabanas inauguraba en ese mismo lugar una epopeya de rock, en una primera fecha que, como el debut de Maradona en la cancha de Argentinos Juniors, todos dicen haber estado. La grilla estaba compuesta por la banda de rock electrónico The Charlie’s Jackets y Atmosferia, un trío surgido en 2004 con influencia del postpunk de fines de los setenta.

“En 2008 es cuando inicia nuestra relación con los artistas independientes que no tenían lugar para tocar. La idea era que las bandas tuvieran un lugar en la ciudad donde no tuvieran que pagar. Así fue desde el primer día hasta el día de hoy”, recuerda Diego Cabanas.

CLAUSURAS 

La historia de Pura Vida es rica por el impacto artístico y cultural que tuvo en la ciudad para artistas locales como para las y los provenientes de otras ciudades. Pero también porque generó una comunidad a su alrededor que lo sostuvo tanto en las buenas como en las malas.

El viernes 20 de abril de 2012 Pura Vida recibió su primera clausura en una ola de operativos de Control Urbano, en ese momento encabezados por el intendente Pablo Bruera. Las clausuras no sólo frenaron la actividad de Pura Vida sino de espacios como el Teatro Ópera, El Rincón de los Amigos y La Casona, entre muchos otros.

Mientras en el escenario The Falcons daba su clásico show de rock pop bailable, los oficiales municipales irrumpieron en el lugar pidiendo la interrupción del concierto e inmediata clausura del lugar. Desde Control Urbano se lanzó una ofensiva contra el “exceso de nocturnidad” apoyados fuertemente en que había varias denuncias de vecinos por “ruidos molestos”, “falta de habilitaciones” y “excesos de factor ocupacional”.

La comunidad platense se movilizó ante la clausura

Al día siguiente, en una iniciativa encabezada por Caio Armut, Eliana Urbina y Ramiro García Morete, se conformó un grupo de Facebook y se convocó a la gente a concentrarse en La Plazoleta de los Lápices para manifestarse en contra de la clausura del lugar. La convocatoria reunió más de 200 personas y marcó una resistencia a la política cultural propuesta por el municipio.

“En ese momento en que las clausuras iban y venían en la ciudad haber llenado la plaza de gente fue importante. Y también creo que fue el primer momento en el que todo el mundo se dio cuenta del lugar que ocupaba Pura Vida en la ciudad y del sentido de pertenencia que generaba y sigue generando”, recuerda Ramiro García Morete, cantante y guitarrista de Las Armas Bs. As., y figura activa en la difusión de la situación del bar en ese momento.

Una semana después de la clausura y luego de varias reuniones entre Diego Cabanas y los representantes municipales, Pura Vida reabrió sus puertas y, de a poco, la idea de bar con la que comenzó mutó hacia la de un rol cultural muchísimo más activo. El trabajo solidario realizado durante las inundaciones locales en 2013 acrecentó aún más esta condición y para 2016, en un nueva ola nueva de clausuras, la convocatoria popular escaló a una Plazoleta de los Lápices repleta con un mensaje claro a la conducción del intendente Julio Garro en contra del cierre del lugar.

El 1 de junio de 2016, mientras en el Estadio Único se anunciaba la primera edición del festival Provincia Emergente, organizado por el gobierno de María Eugenia Vidal, afuera de Pura Vida se realizaba otro evento. La consigna era clara y pedía por la reapertura del espacio que, desde el 6 de marzo de ese año, había comenzado a vivir una seguidilla de clausuras. Del otro lado, existía un pedido de “relocalización” por parte del municipio debido a una “situación insostenible” reclamada por un vecinalismo reducido.

Es uno de los espacios más referenciados del rock platense

“En ese año los espacios culturales independientes recibieron un fuerte ataque. Y siempre con esa carta de los vecinos como si nosotros no fuéramos vecinos de la ciudad también. Pura Vida es un espacio que le da trabajo a mucha gente, bandas, sonidistas, al personal del lugar y en ese momento al cerrarlo también quitaban gran parte del trabajo que se venía haciendo por la gestión cultural de la ciudad”, cuenta Eliana Urbina, y agrega: “Pura Vida es mi segunda casa. No lo podíamos permitir”.

Desde marzo, el activismo en contra de la clausura escaló a una batalla de comunicados, reuniones sin avances por la resolución y la condena de algunos medios de comunicación que sólo aumentaban aún más el apoyo de la población hacia el espacio.

“Lo que más me queda de la clausura de 2016 es la unidad de las y los músicos de la ciudad por defender su espacio de trabajo. Pura es una de las fuentes más grande de ingreso para las bandas emergentes de la ciudad y todas las bandas junto a sus públicos salieron a defenderlo”, recuerda Gregorio Jáuregui, baterista y percusionista de proyectos como Peces Raros, El Estrellero, Fus Delei y Reales.

El 6 de junio el equipo de Pura Vida anunció su cierre definitivo debido a que ya no podían sostener el espacio sin las habilitaciones necesarias y al desgaste producido desde marzo. El cierre se iba a hacer efectivo el día 30 de ese mes y la noticia tomó por sorpresa a la comunidad artística. El apoyo trascendió ciudades llegando a la comunidad artística porteña de bandas y de medios como Página/12. Pero el cierre no sucedió: el 16 de junio la Municipalidad de La Plata dio marcha atrás su decisión de clausurar el espacio luego de una reunión entre Cabanas y el entonces director de Cultura Gustavo Silva.

“Yo pienso que acá nadie ganó nada. Simplemente fuimos escuchados y entendieron que lo que hacemos es importante para la cultura", expresó por entonces Cabanas a Télam, y agregó: “La comunidad artística reaccionó por algo que quiere y nosotros nos sentimos agradecidos. El sentimiento es hermoso, estamos felices. Agradezco el esfuerzo de todos. Por suerte, hoy se abrió un diálogo de verdad y eso me pone muy feliz”.

MOURA SOBRE EL MOURA 

Para Diego Cabanas fueron muchas las bandas que hicieron grande a Pura Vida, pero a su criterio una de las noches más míticas fue cuando, en un martes de otoño atípico, el guitarrista y compositor de Virus hizo su debut solista en el escenario que lleva el nombre de su hermano.

Las jóvenes marcan el pulso de la noche

El 21 de mayo de 2019, Julio Moura presentó su primer y único disco solista titulado Enigma 4. Lo hizo acompañado por la banda Prototipo, un conjunto de músicos provenientes del jazz con la versatilidad necesaria para poder enlazar con elegancia las melodías melancólicas de Virus.

“Parecía un martes insignificante y terminó como una de esas veladas mágicas que suceden sólo en La Plata, en esa misma frecuencia de ceremonia casi privada y deleite compartido entre todas las miradas”, recuerda Oscar Jalil, referente del periodismo musical y autor de la biografía de Luca Prodan "Libertad divino tesoro".

Julio cedió el protagonismo de sus guitarras a los músicos rosarinos Nicolás Mu Sánchez y Nacho Esbó, y repasó clásicos inoxidables como ‘Dame una señal’, ‘Superficies de Placer’ o ‘Amor descartable’.

“Escuchar temas de Virus a tres guitarras fue una experiencia que conecta directamente con el corazón melódico de la banda y actualizó el legado más allá de las versiones originales y de los cultores de la repetición”, agrega Jalil.

EN TIEMPO PRESENTE

La llegada de la pandemia no estaba en los planes de nadie. Algunos lo sortearon mejor que otros pero para el circuito cultural de la ciudad el impacto fue severo y muchos espacios debieron reconvertirse para sobrevivir. El caso de Pura Vida no fue diferente. Diego Cabanas estuvo al frente del lugar hasta comienzos de 2021 cuando la incertidumbre sobre el devenir de la crisis sanitaria producida por el COVID-19 marcaba la agenda.

“En ese momento que no sabíamos si íbamos a poder continuar como antes, lo que hicimos fue conformar una cooperativa de trabajo y transformar al lugar en un centro cultural junto a los chicos que estaban activando constantemente en el espacio”, cuenta Cabanas.

El cambio de esquema trajo aparejado una renovación del espacio y reacondicionamiento para poder brindar más comodidad tanto al público como a las y los artistas. Para comienzo de este año, y posibilitado por la baja de casos de COVID-19, Pura Vida celebró sus 14 años con un festival en la calle frente al bar, que para la mayoría significó el reencuentro de muchas personas que pasaron años sin verse las caras.

Los festivales de Pura en la calle le daban la posibilidad a les jóvenes que recién llegaban a la ciudad de tener un fácil acceso a lo que estaba pasando en la movida. Los cumpleaños por ejemplo siempre caen en marzo y coinciden con el calendario académico de todas las facultades. Muchos jóvenes lo primero que veían cuando llegaban a La Plata era un festival frente a la Facultad de Artes con un montón de bandas. Yo creo que eso significa un montón, porque era un pantallazo general de todo lo que estaba pasando a nivel artístico en la escena de la ciudad”, repasa Gregorio Jáuregui, hoy miembro de la cooperativa de trabajo.

La fachada histórica de Pura Vida

Los últimos catorce años fueron algunos de los más excitantes de la historia musical platense. Emblemas del under como El Mató a un policía motorizado y Peces Raros abrieron nuevos caminos y circuitos en otras ciudades con un sello indiscutidamente platense. La actualidad musical de la ciudad continúa efervescente y Pura Vida ocupa un capítulo fundamental, siendo el epicentro de un circuito que logró potenciarse junto él y que, de miércoles a domingo, brinda una plataforma para el desarrollo y la financiación de la música emergente local.

PURA DECISIÓN 

Un arreglo de guitarra española se despega entre unas palmas en compás ternario. Una canción en clave flamenco aparece en la obra solista de Lucas Finocchi, cantante y guitarrista de la banda platense Mostruo!.

“Hay algo que pasa en Pura Vida que no pasa en otro lado, en términos de lo ritual". Luis Finocchi.

“Una noche más en el mismo bar/Otra vez mojadas las zapatillas/Una fecha igual a las mil atrás/Otra vez volver flashando en la ventanilla”, canta Finocchi y su voz grave se pierde entre la melodía de un sintetizador que podría sonar en un disco de Rosalía como de Massive Attack. La canción se llama ‘Otra vez en Pura Vida’ y es el más reciente estreno del artista, en el que recuerda un lazo con el lugar que se remonta a su apertura y que aún persiste.

“Hay algo que pasa en Pura Vida que no pasa en otro lado, en términos de lo ritual. No me quiero poner metafísico. No sabría definir bien qué es. Hay momentos de la noche y del bar que pueden ser bastante adversos. Pero había algo de eso que resultaba atractivo, esa necesidad de estar en un lugar que sea rockero, que sea un poco difícil estar. Que no sea todo tan cómodo, que no esté todo tan prelavado, que sea difícil llegar a la barra. Y que por ahí te encuentres con una banda que ni idea y que está buenísima, y un día de golpe te aparece un artista que te encanta y lo empieces a seguir”, dice Finocchi.

Hoy es considerado un lugar histórico por la cultura local

"Otra vez en Pura Vida’"nació como un experimento. Finocchi imaginó un disco que narrara la ciudad de La Plata. Un "pinta tu aldea y pintarás el mundo" de experiencias y lugares que para su vida fueron significativos.

“En Pura Vida creo que tocamos por primera vez en el 2008 y ya estamos en el 2022, así que es un lugar importante para mí. Hay un amor porque por algo uno siempre vuelve. La verdad es que a esta altura es pura decisión volver ahí y la canción intenta reflejar eso”, remata Lucas.