Quema de muñecos: la historia de una costumbre impregnada en la identidad platense | 0221
Quema de muñecos: la historia de una costumbre impregnada en la identidad platense

Quema de muñecos: la historia de una costumbre impregnada en la identidad platense

Una tradición con más de seis décadas que combina ritos de celebración con manifestaciones del arte callejero y el encuentro entre vecinos.

El comienzo fue el fútbol. Dicen que a fines de 1956 a Luis Tortora se le ocurrió la idea de armar un muñeco de más de cuatro metros con la figura de un jugador de Defensores de Cambaceres. Tortora, por entonces presidente de la entidad de Ensenada, instaló la creación frente al bar y bodega "Montebar" -algunos recuerdan el lugar como "Los Obreros" - en la esquina de 10 y 40. Lo hizo para celebrar el campeonato obtenido ese año en la Liga Amateur Platense, que permitió a la entidad acceder por primera vez a la cuarta división de los campeonatos organizados por la Asociación del Fútbol Argentino. El momo, hecho de madera, cartón y pegamento y relleno de trapos, ardió para deleite de los vecinos de la cuadra que habían sacado las mesas para festejar.

La costumbre de quemar fantoches armados con ropa vieja parece haber encontrado algunas huellas difusas en la década de 1950, según la tradición oral en algunos barrios alejados del centro. Esto se refleja en el trabajo Muñecos de fin de año. Una tradición platense de Roberto Rollié, María Branda, Diego Caputo y Jorgelina Quiroga. El texto, publicado por La Comuna Ediciones en 2002, indica que las figuras eran del tamaño real de una persona y estaban cubiertas con sacos viejos, zapatos, un sombrero y rellenas de estopa y paja ."Su rostro estaba hecho de tela. Abajo estaban los cajones, cartones, agendas y los elementos pirotécnicos de la época. La fiesta la compartían los vecinos de la cuadra o de las dos o tres calles contiguas ”, señalan los autores.                                           

Sin embargo, por falta de mayor precisión, la historia del muñeco de Cambaceres erigido por Tortora se ha convertido en el hito fundacional de una tradición que, entre las décadas de 1960 y 1970, comenzó a expandirse a diferentes espacios de la ciudad. Pero no fue hasta la década de 1980, con el restablecimiento de la democracia, que esta práctica colectiva comenzó a expandirse a toda la ciudad. Con el tiempo, hasta ahora, se ha convertido en una verdadera manifestación de lo que se conoce como  arte efímero y callejero  y terminó por consolidarse como seña de identidad de los platenses.

El boom por la película "Coco" tuvo su reflejo en la quema de muñecos, donde las íconos del cine suelen ser un clásico.

Todos los que lo practican -ya sea como protagonistas en la construcción de los muñecos como meros espectadores- coinciden en que el rito tiene como objetivo echar al fuego todo lo malo del año que termina y desahogar las energías negativas del período que termina, para iniciar la transición hacia un nuevo año. Esta es una práctica que se remonta a la antigua Grecia, donde una efigie que simbolizaba al rey debía consumirse en la hoguera al final de su mandato regido por el año calendario. De esta manera los espíritus del año viejo fueron expulsados ​​con sus males y dolores. Según el mito, el que enciende el fuego representa al sucesor que gobernará en el nuevo período, como plantea en su libro Mitos griegos. el investigador inglés Robert Graves. También suele asociarse al culto al fuego presente en la tradición pagana, especialmente en fiestas españolas como San Antón, las hogueras de San Juan, San Miguel, las fallas valencianas o la propia víspera de Navidad.

Hay vecinos que hasta usan grúas y andamios de última tecnología.

Para el antropólogo Héctor Lahitte, quien abordó el tema en su proyecto "Fenómenos identitarios urbanos", la tradición platense de quemar muñecos en las esquinas de la ciudad representa "un evento de identidad urbana, un ritual de purificación".

Junto al también antropólogo Juan José Cascardi, Lahitte filmó un documental que también analiza el fenómeno como una reafirmación de la identidad local en un mundo globalizado, en el que la cultura -según los académicos- tiende a una uniformidad dominante.

Así, cuando cada año comienza el mes de diciembre en La Plata un grupo de vecinos, en su mayoría jóvenes o familias enteras de diferentes barrios, emprenden la tarea de construir sus muñecos que arden en las primeras horas del nuevo año. La usanza, atravesada por el tiempo y distintas normativas que pretendían controlar los desbordes en la gestión de la pirotecnia, sigue viva y cuenta con varias generaciones de artesanos expertos en la confección de las figuras.

“El diseño, construcción y quema de muñecos de fin de año en los barrios de Platense es una experiencia espontánea y participativa, un espacio de integración social producto de eventos familiares e interactivos”, afirman las investigadoras de la Facultad de Letras Graciela Di Maria y María Alberó en su estudio "Muñecos de Nochevieja en la ciudad de La Plata: una forma efímera de creación".

Las estructuras de madera y alambre forradas con papel encolado y luego pintadas son el método habitual de construcción, aunque cada vez con mayor frecuencia se pueden ver figuras con formas más sofisticadas, incluyendo luces y la posibilidad de articular movimientos. Hay vecinos que incluso utilizan grúas y andamios de última generación. Y, al mismo tiempo, como aficionados o principiantes participan en su elaboración, en algunos barrios se han ido perfeccionando las técnicas con el asesoramiento de profesionales como artistas, ingenieros, arquitectos y escenógrafos. 

Alicia en el país de las maravillas, quemada en 2015.

En la historia de la quema de muñecos en la ciudad se dice que en un principio se buscaron diferentes motivos alegóricos para simbolizar el año viejo pero, poco a poco, se optó por representar figuras populares o temáticas con repercusión en el ano. Si bien hay una gran variedad, predominan los personajes del programas de teve, películas, ídolos deportivos, personajes de historietas e aunque en algunos casos se han hecho figuras de la política y se representan hechos de la realidad.

La tradición arranca con fuerza entre los más chicos

Según Lahitte, la elección de temas "refleja el estado de ánimo, las preocupaciones, las esperanzas y las frustraciones de cada grupo".

El trabajo de preparación más intenso puede tardar hasta dos meses hasta la noche de la quema. Sin embargo, en los grupos más tradicionales, la definición del tema de elección, la recopilación y la búsqueda de algunos materiales se extiende durante gran parte del año.

Estructuras que requieren de mucho trabajo para montar los muñecos

A medida que se acerca diciembre, suele haber tertulias entre vecinos y pequeños comerciantes o rifas en clubes e instituciones de cada barrio. Luego pasa a la recogida de materiales en comercios y empresas como talleres, casas de fiesta, corrales, pinturas y ferreterías que muchas veces ofician de sponsors o padrinos. Muchas de estas empresas actúan como patrocinadores de las creaciones. La intervención de las verdulerías se torna estratégica para dotar de los cajones que se utilizan para montar las estructuras. Y hoy hay quienes montan puestos de comida y de merchandising en torno a los momos. 

Otra de las formas habituales de recaudación es el corte de la calle con un cordón, que permite el paso de automovilistas a petición de aportes para el muñeco.

“La técnica consiste inicialmente en montar una estructura de madera sobre la que se trabaja, recubrirla con alambre y darle la forma deseada. Una vez recubierto, forrarlo con papel de periódico húmedo con pegamento (una mezcla de harina y agua), hasta que quede dos o tres capas. Luego se cubren las figuras con cinta de envolver y luego se forra todo el muñeco con una capa de papel blanco, favoreciendo el proceso de pintura y logrando mejor calidad con menos pintura ”, indican Di María y Albero en su obra.

Diego Maradona, infaltable

Algunas partes del muñeco, como la cara, el cabello, las manos, son las que más trabajo demandan. Después del papel, se suele recubrir para conseguir una textura que facilite el montaje. Finalmente sigue la etapa de pintura sintética y, en algunos casos, acrílica.

A medida que las figuras cobran forma, se instalan verdaderos campamentos en las esquinas para encargarse del trabajo. Para ello, los guardias se organizan en turnos que lse extienden, incluso durante toda la noche. Es otra imagen del encuentro social: grupos  en su mayoría, de jóvenes charlan alrededor de la creación mientras proyectan la quema. 

Otra tarea clave es la convocatoria para asegurar la presencia del público durante la quema. En los días previos, cuando los momos van tomando forma, muchos platenses salen con sus autos "a recorrer muñecos". En esos itinerarios, que incluyen fotos y filmaciones que circulan por las redes, se suele elegir la figura para ir a ver la quema. En muchos lugares, se organizan actividades musicales previas, extendiendo el evento más allá de la fogata.

Todos pueden hacer su primer muñeco

ENTRE TANTOS MEMORABLES

El enorme momo con el cartel "Campeón de Cambaceres 1956" se montó frente al bar de Tortora; un Juan Moreira gigantesco, ofrenda a la icónica película de Leonardo Favio; la Momia de Titanes en el Ring; Los deportistas Ringo Bonavena y Antonio Rattín; o el homenaje al tranvía 14, en su despedida a finales de 1966, suelen ser los más recordados gracias a la existencia de imágenes conservadas por vecinos que sirven para alimentar la historia de los muñecos de la ciudad.

La reseña no debe faltar en los rincones tradicionales donde durante años se han desarrollado estas fiestas populares espontáneas, entre otras: 77 y 13; 25 y 40; 17 y 53; 25 y 64. Son solo algunos de los más concurridos, aunque como cualquier evento social tiene sus ciclos de altibajos.

El dragón Drako

En Villa Elvira, por ejemplo, los primeros muñecos se hicieron con movimiento. El artífice fue el vecino Daniel Marozzi, quien en los años 80 y 90 llegó a construir  en su casa una habitación dedicada exclusivamente a la construcción de muñecos. En 1999 fue su último éxito: un homenaje a The Beatles con sonido y movimiento.

Otro grupo representativo del movimiento de muñequeros es el colectivo GAAM Drako, que comenzó en 1983 con Pedro Sochanowicz, quien a su vez contagió la pasión a sus hijos Víctor y Martín. El nombre surgió en 2002 cuando construyeron los muñecos "Dragon Dragon Hunter" y GAAM del Grupo de Artistas Autodidactas Muñequeros. Suelen contar su experiencia en colegios de la zona. En 2018, una tormenta arrasó con una de sus creaciónes y se pudo reconstruir en pocas horas gracias al esfuerzo del grupo y al apoyo de los vecinos.

En 1996 el clan Sochanowicz hizo a "Chuqui"

Muchas veces los muñecos dieron cuenta de distintas situaciones que vivía el país , reflejando figuras políticas en sus producciones. Uno de los más recordados, en ese sentido, fue el realizado en diciembre de 1995 en Plaza Paso por la organización HIJOS, que representó a varios miembros de la Junta Militar, como Jorge Videla y Emilio Massera; al presidente Carlos Menem, que había indultado a los militares, y al ex arzobispo de La Plata Antonio José Plaza, señalado por su complicidad en tareas represivas.

Otro lugar que se convirtió en un clásico en los '90 fue la esquina del 17 y 53. La Fiesta de Muñecos, que luego se extendió a otras zonas, convocó a miles de platenses que extendieron la velada por varias horas entre la guerra de espuma y shows en vivo. .

Y el año pasado se alcanzó otro hito, cuando tras la muerte de Diego Armando Maradona proliferaron muñecos de todos los tamaños y colores -en su mayoría asociados a su paso por Gimnasia, el club donde dirigió por última vez- como despedida colectiva en los barrios populares. 

 

REGULACIONES

A mediados de la década de 1990, el municipio comenzó a intervenir en el espacio público para configurar el primer marco legal para la actividad. En ese momento, los muñecos proliferaron en todos los barrios de la ciudad. Así surgió la Ordenanza No. 7463, sancionada el 22 de marzo de 1990, que estableció una autorización municipal para el proceso de quema con 30 días de anticipación.

El texto legal, en efecto, decía: “Los muñecos o similares deben ser de características y materiales que no afecten la seguridad pública, y su ubicación será estrictamente determinada por el Departamento Ejecutivo, que solo otorgará el permiso respectivo previa verificación de dicha gente. , propiedad, cableado, árboles públicos o cualquier otro elemento que atente contra la seguridad pública no se ve afectado. No podrá haber una quemadura a menos de trescientos (300) metros de la otra, al menos el permiso a que se refiere será gratuito, y la persona o personas responsables de su contenido serán notificadas en el momento en que se otorgue el permiso. otorgado. " Los autores del muñeco también tuvieron que encargarse de limpiar el lugar después de la quema.

Rafael, tucán de río, muñeco ganador de 2012-2013 en la calle 46 y 28.

A raíz de la denuncia de un vecino, que se quejó por daños a la propiedad y la falta de control sobre el uso de pirotecnia, el municipio endureció la normativa. Esto dio lugar a la Ordenanza No. 8974, aprobada el 26 de noviembre de ese año, que solo modificó un artículo de su antecesora, agregando el requisito de que "muñecos o similares" sean fabricados con materiales que no afecten la seguridad pública ”.

Para la realización de los controles surgió la necesidad del trabajo conjunto entre Control Urbano y el Cuerpo de Bomberos de La Plata, quienes a partir de este reglamento quedaban a cargo de las labores de prevención. Mientras tanto, los inspectores municipales se encargaron de relevar los muñecos y verificar su registro.

En 2020 la promoción de egresados del colegio San José tuvieron su propio momo

Esta normativa no tuvo una aplicación homogénea ni sostenible en el tiempo. Así, el 20 de noviembre de 2008 se promulgó una nueva ordenanza, la No. 10.456, que derogó las anteriores y estableció nuevas y más estrictas condiciones de control que aún se mantienen vigentes: los responsables, deben adjuntar un croquis del muñeco en el tamaño, los materiales a utilizar y su ubicación.

En el reglamento de la norma, además, se establecieron los límites de seis metros de altura y hasta tres de ancho y largo y se estableció un radio de seguridad para la ubicación del público. También se prohibió el uso de pirotecnia dentro del momo, lo que provocó una polémica generalizada con las pulseras. También se vio obligado a usar solo explosivos respaldados por fabricaciones militares y a mantenerse alejado de árboles, cables y edificios. Al año siguiente, surgió una nueva, la Ordenanza N ° 10.665, que estableció un sistema de premios a través del Ministerio de Cultura y Educación, que fue regulado solo en diciembre de 2015.

Con base en esta normativa, vigente en la actualidad, cada grupo que aspira a construir un muñeco para quemar a principios de año debe presentarse en la sede de Control Ciudadano con una copia de DNI y un esquema con las medidas del muñeco. El responsable debe ser mayor de 21 años y tener una residencia dentro de un alcance máximo de 500 metros con respecto a la ubicación solicitada. Actualmente, para completar el registro, es obligatorio aceptar y cumplir con el protocolo de coronavirus establecido por el municipio; así como los cursos de RCP y electricidad impartidos en Pasaje Dardo Rocha para cineastas.

Muchos vecinos tienen sus preferidos y los siguen todos los años

Algunos muñequeros creen que las normas municipales desnaturalizaron una tradición genuina con la competencia que terminó por reducir el número de momos. De hecho, varios grupos históricos no participan en el concurso oficial. Otros creen, en cambio, que se trata de un proceso natural de decantación en el que se han consolidado colectivos con mayor cohesión y un contexto vecinal favorable.

Creaciones que ahora se queman "sin estruendo"

Lo cierto es que la creciente conciencia del uso de la pirotecnia también ha comenzado a cambiar ciertas costumbres arraigadas y aparecen los primeros muñecos que arden sin el aditivo de cohetes y bengalas. El tiempo y la respuesta del pueblo darán su veredicto.

Con el fin de facilitar un recorrido para conocer cada una de las creaciones y elegir a qué quema asistir después de la medianoche, la Municipalidad de La Plata habilitó hace unos años un sitio web a través del cual es posible localizar la ubicación de cada momo y ver imágenes de sus estructuras.

Para los platenses,el paseo por los muñecos en los días previos a fin de año es un clásico; incluso hay gente que les gusta verlos intactos, disfrutar fotografiándolos y no ir a verlos arder .Como sea se trata de una costumbre transmitida de generación en generación y sustentada en el fuego sagrado que enciende todos los barrios de la ciudad.