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 El Álbum Bradley: historia, proeza y misterio del fotógrafo que bautizó a La Plata

El Álbum Bradley: historia, proeza y misterio del fotógrafo que bautizó a La Plata

Contratado por Dardo Rocha, a quien conoció en la Guerra del Paraguay, Tomás Bradley capturó las primeras imágenes de la ciudad durante cuatro años seguidos.

Testimonio vivo de la historia y material poco conocido, el Álbum Bradley es una recopilación de fotografías sobre el origen de la ciudad de La Plata y sus primeras construcciones. Así, el prodigio de la urbe fundada por Dardo Rocha en 1882 a partir de un plano tiene otra extraña singularidad: fue la primera capital del mundo en contar con el registro fotográfico de su nacimiento. Sólo se repetiría en Brasil, con la nueva capital del estado de Minas Gerais, Belo Horizonte, construida una década más tarde.

La ciudad nacía y Bradley la fotografiaba

La épica se remonta a los orígenes. El 19 de noviembre de 1882 el fotógrafo Tomás Bradley documentó la ceremonia fundacional y a la vez de la colocación de la piedra fundamental por encargo directo del gobernador Rocha. Pero no todo terminó allí. Durante los siguientes cuatro años, Bradley continuó documentando el desarrollo urbano. A esta colección conservada como patrimonio fotográfico -aunque dispersa hoy en ámbitos públicos y privados- se la conoce como el Álbum Bradley: se trata, mayormente, de una sucesión de fotos panorámicas que dan cuenta el crecimiento de la ciudad en algunas zonas céntricas y la construcción de edificios públicos levantados desde cero sobre un territorio de llanura deprimida. Bradley lo hizo “respondiendo al deseo de dar a conocer las perspectivas actuales de la ciudad, señalando gráficamente sus crecientes y extraordinarios progresos”, según sus propias palabras en documentos oficiales de la época.

La ciudad nacía y Bradley la fotografiaba. De acuerdo al arquitecto Fernando Gandolfi, decano de la Facultad de Arquitectura y miembro del Instituto de Estudios del Hábitat de la Universidad Nacional de La Plata, la misión del retratista era realizar un detallado registro del veloz avance de las obras. En su texto “La fragilidad de la verdad. La Plata en sus fotografías”, publicado en las II Jornadas de Historia del Arte Argentino en 2004, Gandolfi escribe: “Uno de los contrastes registrados por las fotografías de Bradley es entre una ciudad en principio poblada por numerosas e idénticas casillas de madera -que le conferían un aire de far west- y otra apenas posterior donde aquella presencia ya se ve minimizada”.

Dardo Rocha, en una imagen coloreada por Ramiro Moscoso para 0221.com.ar

Nacido en Argentina el 25 de agosto de 1844 en el seno de una familia norteamericana que poco antes se había radicado en Buenos Aires, la historia del fotógrafo con La Plata es casi de película. De cuna acomodada, Tomás Bradley continuó con la profesión fotográfica de su hermano mayor, Walter J. Siendo un militar de carrera participó en la Guerra del Paraguay (1864-1870) junto a Dardo Rocha, su compañero de armas, quien al planificar la construcción de la nueva capital de la provincia de Buenos Aires lo contrató para documentar su gigantesco proyecto arquitectónico. Fue así, entonces, que Bradley aceptó el desafío y no conforme con la inmediatez de los resultados, según especialistas en la historia de la fotografía como Abel Alexander, amplió el espectro con un trabajo tan artesanal como innovador en su punto de vista moderno, viajando varios años desde Buenos Aires a La Plata con un afán casi antropológico.

Tomás Bradley era un prestigioso fotógrafo que durante cuatro años se obsesionó con capturar el nacimiento de la ciudad

Rocha había conocido de cerca su destacado desempeño como militar. Las crónicas de época ubicaron a Bradley en calidad de subteniente, bajo las órdenes del coronel Emilio Conesa, combatiendo en las batallas de Paso de la Patria, Boquerón y Tuyuti, donde sus superiores lo ascendieron al grado de teniente coronel de guardias nacionales. En los intersticios del campo de operaciones, Rocha descubrió también sus dotes como fotógrafo militar. Y tiempo después lo convocaría para su gesta fundacional. “Bradley era más un Roger Fenton en el campo de combate con su carretón fotografiando la Guerra de Crimea (1853) que Robert Doisneou, un flâneur apasionado, paseando por las calles de París”, define el experimentado fotógrafo José Luis Mac Loughlin sobre Bradley, de quien armó varias muestras en museos y exposiciones de La Plata.

Sofisticado y profesional de altos honorarios, Bradley tenía su estudio fotográfico de la calle Florida 266 de la ciudad de Buenos Aires -anteriormente tuvo otro en Maipú 276-. La dirección aparecía en cada una de las cartulinas sobre las que estaban adheridas las imágenes tomadas en la nueva capital. Para entonces, la suya ya era una de las firmas más prestigiosas entre los fotógrafos de Buenos Aires. El desarrollo de la fotografía tenía apenas cincuenta años en todo el mundo y las invenciones técnicas llegaban a cuentagotas al país. Durante el relevamiento hecho en La Plata, y aprovechando su privilegio social en el acceso a los materiales, Bradley trabajó con cámaras de gran formato y las albúminas de su obra son de las mayores realizadas durante el siglo XIX. Desde el gobierno, a su vez, Dardo Rocha le proveyó de comodidades, instrumental y logística: se cree que contó con un equipo de ayudantes para lograr su proeza fotográfica.

Tomás Bradley y una de sus panorámicas de las primeras viviendas

El Álbum Bradley comprende el registro de personalidades cumbres, como el retrato oval del gobernador Carlos D’Amico. También documentó las distintas tareas de agrimensura, las labores de los obreros, sus viviendas, y la monumentalidad de una arquitectura ciudadana ejecutada en plazos hoy impensados. En varias de las albúminas, además, se refleja la construcción del puerto de la Ensenada: allí lo acompañó el fotógrafo Juan Marostica. Todas las imágenes formaron parte de la obra editada por el propio bajo la serie nombrada como “Vistas de La Plata”, “Vistas de La Plata desde su Fundación, Noviembre de 1882 A Junio De 1884” y “Vistas de La Plata y Obras del Puerto, Agosto de 1885”.

En la actualidad existen pocos ejemplares del álbum y todavía no se tiene certeza sobre la totalidad del material. Se ubican partes dispersas del mismo en  instituciones públicas como el Museo y Archivo Dardo Rocha, la biblioteca de la UNLP, en la del Senado provincial y en la Fototeca “Benito Panunzi” de la Biblioteca Nacional de la ciudad de Buenos Aires. En tsmto, otros materiales se hallan en manos de particulares. Desde el Museo Dardo Rocha hace un tiempo que empezaron a investigar la vida y obra de Bradley e intentan dar con sus descendientes. Todavía no han tenido suerte. “Es muy poco el material que tenemos sobre él. Más allá de sus fotos, no hay muchas cosas que sepamos de su estadía en La Plata sacando lo de su trabajo al lado de Dardo Rocha. Es increíble que no existan documentos ni testimonios sobre su vida privada y su entorno. Era mucha la cantidad de fotos que conservó pero no existe otro dato más”, dice Daniel Mesa, miembro del Museo, a este medio.

Se encargó de retratar a las personalidades políticas

En el museo se encuentran telegramas y cartas enviados por Bradley a Italia para realizar una cromolitografía, un método de la litografía a través de la cual los dibujos son coloreados por un artista plástico. El objetivo era disimular la pobre concurrencia en la ceremonia fundacional de La Plata, tanto por la ausencia de personalidades -entre las que se destacaba la del padrino de la ceremonia, el presidente Julio Argentino Roca- como por el austero marco físico en el cual se desarrolló. Fue entonces que Rocha y Bradley decidieron encargar una litografía policroma para presentar un marco más brillante incorporando la falsa presencia del presidente, de su gabinete en pleno y de otras figuras destacadas de la política nacional.

Al principio, todo era un campo árido y llano

“La relevancia de Bradley en la historia de la ciudad es piramidal”, sostiene Mesa. Y acota: “sus ojos dieron el primer testimonio visual. Con su figura pasó algo similar que con Benoit. Ambos era de perfil bajo, no tenían ni casa en La Plata. Estaban al margen de los primeros planos y eso contribuyó a que perdurara un misterio sobre su vida”.

Lo que asombra a los historiadores es cómo una figura tan sobresaliente en la historia no solamente de La Plata sino del país, por su trabajo sistematizado en dar cuerpo a una ciudad ante los ojos de Europa, no haya sido debidamente estudiada hasta el presente. Una curiosidad: a excepción del retrato militar publicado aquí, no se conocen otras imágenes del fotógrafo.

Se sabe que hizo trabajos fotográficos en otras ciudades. Pero en ninguna dejó la estela imborrable como testigo perfecto del alumbramiento de la ciudad de las diagonales: no casualmente sus retratos fotográficos siguen siendo uno de los materiales de consulta permanente de investigadores y de visitas escolares. “A La Plata se la conoció como ciudad milagro por su vertiginoso crecimiento y su construcción en tiempo récord. Pero una de las virtudes de su fundador fue la lucidez de retratar el progreso de aquella obra monumental, desde los días previos a la colocación de la piedra fundamental hasta que los grandes edificios públicos y las casas particulares construidos durante aquel primer lustro comenzaron a darle a La Plata el aspecto de una ciudad consumada”, remarca Mesa. 

La vida de Tomás, más allá de sus fotos, es ciertamente un enigma aún no develado 

Por Abel Alexander, historiador especializado en fotografías antiguas, Hernán Rojas se enteró de la existencia de las imágenes tomadas por Bradley. “¿Cuándo habrá un fotógrafo platense que rescate el álbum de Bradley?”, le sugirió Alexander. Rojas, diseñador gráfico y fotógrafo platense, desconocía por completo la historia pero, al poco tiempo, se empezó a interiorizar.

Guiado por la obra de Bradley comenzó en 2007 a ir a los mismos los sitios retratados en los albores de la ciudad. Uno de los primeros edificios que visitó fue el Palacio de Tribunales, luego la Casa del Gobierno provincial. “Di con una carpeta bastante completa en el Museo Dardo Rocha. Pedí permiso para reproducir la totalidad de su obra, que está bajo el patrimonio de la secretaría de Cultura del municipio. Después, con las impresiones de cada una de las fotos, empecé a ver cuáles existían en el presente”, rememora Hernán Rojas.

Entre el pasado y el presente: uno de los collages de Hernán Rojas

Durante siete años Rojas transitó la ciudad en busca de las mismas vistas, los puntos de fuga y la iluminación de las fotografías de Bradley. Advirtió que el punto de vista de Bradley estaba construido desde las alturas y buscó la misma perspectiva.

Su primera conclusión fue que se habría subido a los techos de edificios vecinos, pero en aquella época aún no existían. Se imaginó, entonces, que el reportero debió construirse una escalera muy alta o una especie de mangrullo.

Rojas fue a los lugares con escaleras aunque no llegaba al punto de foco. Decidió alquilar un brazo hidráulico de veinte metros, tipo grúa, y los domingos por la mañana con la ciudad vacía alcanzó a equiparar la mirada de Bradley.

Se obsesionó, incluso, con buscar el mismo horario -es decir, la misma luz- que había usado Bradley para realizar las tomas. Como una especie de viaje en el tiempo. “Quería hacer de nuevo sus fotografías y de ese modo, igual que en el juego de las diferencias, ver el paso del tiempo a través de las fotografías”, dice.

Casa de Gobierno, intervención de Herán Rojas sobre foto original de Tomás Bradley

“Era divertido producir el trabajo, pero armar los dípticos me empezó a parecer zonzo. Entonces empecé a jugar con collage, con una yuxtaposición digital entre las imágenes del pasado y las que iba sacando en el presente. Debí seleccionar bastante el material para construir el fotomontaje”, cuenta Rojas, quien sacó del olvido el Álbum Bradley y le dio nueva vida en varias muestras fotográficas que hizo en La Plata, Buenos Aires y hasta en  la embajada argentina de Houston, Estados Unidos.  

El fotográfo Hernán Rojas intervino el Álbum Bradley con técnicas de la fotografía digital 

Se fascinó con la época de Bradley y sus dificultades técnicas. Sobre todo, con un proceso artesanal que llevó el nombre de colodión húmedo. “Lo que me voló la cabeza es que usó una técnica nueva, con placas de vidrio emulsionadas -agrega el fotógrafo platense-. En sus excursiones, debía cargar la cámara en un cuarto oscuro y revelar casi de inmediato antes que se secara la emulsión. Entonces ha tenido que llevar un laboratorio ambulante, me imaginé que tenía una carreta con las cubetas y los líquidos para los revelados instantáneos. No sé si Bradley era consciente que estaba dejando una huella histórica, no había ciudad en el mundo que tuviera tamaño registro fotográfico”.

Avenida 1 y 34, según pasan los años

En sus muestras fotográficas Rojas suele explicar al público que en su intervención de la obra de Bradley fundió tecnologías antiguas de la fotografía analógica de siglo XIX con técnicas contemporáneas de la fotografía y el montaje digital. Allí, el grano y el pixel fueron utilizados como materiales plásticos en la construcción de imágenes que “expresan los cambios y continuidades formales del paisaje urbano en el tiempo”.

Los expertos en diseño visual y fotografía no dudan: dicen que Bradley era un adelantado y fundó un nuevo concepto documental con su ansia de obtener panorámicas de la ciudad en ciernes. Las primeras panorámicas remitían a los lugares de la ciudad que tenían un rápido crecimiento: los sectores céntricos y, en especial, las zonas aledañas a los principales edificios públicos. Esas imágenes de Bradley muestran una pronta evolución y contrastan claramente con aquellas primeras fotografías tomadas en los días de la fundación, varias de las cuales mostraban aún campos arados.

Hombres a caballo y el arco de entrada a la ciudad

Con posterioridad al trabajo de Bradley, y por varias décadas, no se produjeron relevamientos fotográficos integrales. Para el arquitecto Gandolfi, las razones del estancamiento en el registro de la ciudad estuvieron asociadas tanto al estado de parálisis de las obras tras la crisis económica de 1890, como a un paralelo decrecimiento del “estado de júbilo” inmediato a la fundación de La Plata. Tras las grandes obras estatales poco era lo que los emprendimientos del sector privado podían significar.

“La Plata estaba aletargada -escribe el investigador-. Su puerto, que prometía ser el más moderno de América del Sud, fue prematuramente superado por las obras de Puerto Madero. El ambicioso esquema ferroviario no llegó a concretarse según lo previsto y hasta los monumentales talleres de Tolosa nacieron sin una actividad que los justificara. La Universidad provincial, creada por ley en 1889 pero constituida recién en 1897, ocupaba provisoriamente el edificio de un banco en liquidación. Hacia fin de siglo pocas imágenes podían dar cuenta del progreso de la ciudad”.

En la lente de Bradley, La Plata era un descubrimiento

En las postrimerías de su vida, retirado de la profesión, Tomás Bradley presenció el funeral de su amigo Dardo Rocha. Murió a sus 88 años, el 12 de junio de 1933 y sus restos descansan en el cementerio de Recoleta dentro de un panteón que se construyó en homenaje a los soldados de la Guerra del Paraguay. Fue el fotógrafo que documentó como nadie el nacimiento de la ciudad de La Plata. Su obra sigue desvelando a coleccionistas, tanto por su perfección visual y por su testimonio histórico como por el enigma de su vida y de sus posibles descendientes. Mientras tanto, el Álbum Bradley continúa rearmándose, inconcluso, como las piezas de un antiguo rompecabezas

¿QUÉ ES BEGUM?

Begum es un segmento periodístico de calidad de 0221 que busca recuperar historias, mitos y personajes de La Plata y toda la región. El nombre se desprende de la novela de Julio Verne “Los quinientos millones de la Begum”. Según la historia, la Begum era una princesa hindú cuya fortuna sirvió a uno de sus herederos para diseñar una ciudad ideal. La leyenda indica que parte de los rasgos de esa urbe de ficción sirvieron para concebir la traza de La Plata.