La feroz interna de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) en La Plata sigue escribiendo capítulos insólitos. Rodrigo Camilleri, hijo de Cristian "El Volador" Camilleri, debía presentarse el último jueves en sede judicial tras ser acusado de participar en la violenta agresión a trabajadores de la empresa Elecsur y no lo hizo, pero detrás de esa inasistencia hay un episodio inaudito que lo remite a un antecedente de hace más de dos décadas en la Justicia.
El pasado martes 1° de abril, Camilleri llegó hasta la puerta de Tribunales, pero fue advertido por agentes de la División de Operaciones Especiales (DOE) que no era un buen momento para entregarse. "Andate, que está la gente de Tobar", le dijo uno de los efectivos, en referencia a Iván Tobar, líder de la Agrupación Blanca y Azul y exjefe de la barra de Estudiantes. Sorprendido, el acusado consultó con sus abogados los pasos a seguir y, lejos de ofrecerle una alternativa, los letrados también quedaron atónitos ante la situación. "Tomate un taxi, esperá en tu casa y volvé el jueves", fue la recomendación. Finalmente, Camilleri no regresó.
La UOCRA y la Justicia
El episodio resulta insólitamente similar a lo ocurrido en 2003, en otro contexto de extrema violencia sindical. En ese entonces, un hombre acusado del crimen de Walter Saracho se presentó en la sede de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de La Plata para entregarse junto a su abogado, el destacado penalista Francisco Sánchez Peralta. En la guardia, sin embargo, le dijeron que volviera al día siguiente porque "no había nadie de Homicidios". Al otro día, el sospechoso regresó y quedó detenido, aunque los diarios de la época titularon que había sido "capturado".
El caso Saracho tuvo enorme repercusión en aquellos años. El hombre, que se dirigía a su trabajo en la Petroquímica Repsol, fue asesinado a balazos antes de ingresar por la puerta 2 de la fábrica. Los disparos provinieron de un Ford Taunus celeste metalizado en el que viajaban al menos tres personas. Por entonces, la UOCRA estaba bajo el dominio de Juan Pablo "Pata" Medina y el crimen se inscribió en una escalada de violencia que marcó a fuego a la ciudad.
Expedientes tribunales.JPG
El crimen en Ensenada está enmarcado dentro de otra vieja interna gremial de UOCRA La Plata.
AGLP
El acusado fue condenado en juicio oral, pero con otro abogado en su defensa. Cumplió su pena y quedó en libertad hace años. Su paradero es desconocido para los medios de comunicación.
Aquel insólito episodio de 2003, donde un acusado de homicidio se presentó en la DDI y le pidieron que volviera al otro día, parecía algo irrepetible, pero la historia se repite. Ahora, dos décadas después, otro acusado de hechos violentos en el seno de la UOCRA intentó entregarse y terminó en su casa, esperando una nueva cita con la Justicia. Mientras tanto, la interna sindical sigue sumando episodios de extrema gravedad.