Vecinos y comerciantes de la zona contaron a 0221.com.ar cómo viven en un barrio donde abundan los asaltos, obligándolos a emprender todo tipo de estrategias para resguardarse que incluyen desde evitar salir cuando anochece hasta adquirir perros de raza pitbull para montar guardia.
"El domingo pasado nos quisieron abrir las persianas", cuenta una mujer que prefiere no dar su nombre y tiene una verdulería sobre la 72, a metros de la intersección con 25, donde comenzó el trágico robo. "Cuando volvimos, ya estaban levantadas", agrega.
Su comercio fue blanco de intentos de robo en varias oportunidades y a pesar de que llaman a la Policía, no tienen soluciones. Ocho meses atrás, sufrieron un intento de robo similar. "A mi hermana, que tiene su comercio enfrente del cementerio, le han robado dos veces ya. Ella tiene videos de los asaltantes y son los mismos que han venido acá", agrega la mujer. Según la comerciante, el problema de la inseguridad siempre fue se mantuvo igual. En su caso, han optado por tener perros pitbull en el comercio.
Los "robos cotidianos" en Altos de San Lorenzo
"Un hecho como este no hemos vivido nunca", cuenta Diego, en referencia a la muerte de la nena. Diego tiene un gimnasio sobre la 72, a pocos metros de la verdulería mencionada y agrega: "Esto fue una locura. No creo que se haya vivido algo así en La Plata nunca".
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En la verdulería de Altos de San Lorenzo optaron por tener perros pitbull para protegerse de la inseguridad.
Foto: Marcos Gómez | AGLP
Por otra parte, sostiene que los "robos cotidianos" abundan. "A mí me robaron la moto. A mis hijos le robaron el celular, la bicicleta, la campera. A los chicos de enfrente les abrieron el negocio y les robaron la moto hace poquito", enumera y destaca: "Con los negocios cerrados, ni hace falta que tengas abierto".
La sucesión de robos en la zona lo han llevado a concluir que se trata de "una constante", aunque cree que no se limita a esa zona en particular sino que pasa "en todos lados". "Justo estábamos hablando ayer o antes de ayer de poner una alarma vecinal porque hay gente grande que vive sola y está enrejada y no quiere salir a la puerta por miedo".
Además, en su propia casa, a diez cuadras de su comercio, también le han robado tras levantar el portón. "Si me dejo llevar por lo que me pasó a mí en los últimos tiempos, es demasiado", concluye.
Cámaras, blindex y alarma tras robos reiterados
En los ocho años que hace que Alcides tiene su carnicería en la esquina de 25 y 72 -donde los dos delincuentes asaltaron a la mamá de Kim y se llevaron el auto con la nena- ya le robaron tres veces. En una ocasión ingresaron cuando el comercio estaba cerrado y se llevaron la caja registradora y herramientas. En otras dos oportunidades, fueron asaltos a mano armada.
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Alcides tiene su carnicería en la esquina de 25 y 72 y sufrió tres robos.
Foto: Marcos Gómez | AGLP
"Reforzamos la seguridad cuidando el ingreso", cuenta Alcides, en cuyo comercio el mostrador está resguardado con un blindex, y agrega: "También pusimos cámaras y alarmas".
A pocos metros de su carnicería, sobre la calle 72, Pedro cuenta que se mudaron a Altos de San Lorenzo tras ser asaltados en su casa anterior, ubicada en 64, entre 142 y 143, el año pasado. Allí vivió una feroz entradera junto a su esposa y su suegra, que estaba de visita. Otro de los motivos por los que se mudaron a este barrio fue para estar más cerca de su suegra, que vive a la vuelta de su casa.
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Pedro se mudó a Altos de San Lorenzo tras haber sido víctima de una entradera en otro barrio.
Foto: Marcos Gómez | AGLP
"Es como en todos lados", concluye Pedro, al referirse a la inseguridad que viven y agrega: "Depende de la hora y de los cuidados que uno tiene, sobre todo a la tardecita, noche". "Si mi hija llega tarde, le pido que me avise, así miro por la ventana, porque el problema es cuando estás entrando a tu casa", grafica el hombre a la hora de contar los recaudos que tienen.
El testimonio de los vecinos que fueron testigos del horror
Una huella de neumático oscura recorre la calle 24, que es mano hacia 72 pero fue tomada en contramano por los delincuentes en la fuga que terminó con el vehículo chocando contra un poste en 82 y 28. Marita, una señora que vive sobre 24, entre 73 y 74, fue testigo de la cruenta huida que terminó en tragedia.
"Toda esa marca la dejó el auto", cuenta la mujer, que se encontraba en la puerta de su casa cuando vio pasar al Fiat Palio rojo, a toda velocidad. "Se metieron en contramano y un chico de Pedidos Ya los seguía tocándoles bocina para que pararan".
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La extensa huella oscura del neumático del auto robado recorre calle 24.
Foto: Marcos Gómez | AGLP
Según esta vecina, la mamá de Kim también siguió al auto a bordo de otro vehículo que era conducido por una mujer policía que formaba parte de la seguridad del supermercado que está en 24 y 72.
"El auto iba a fondo y no sabés el humo que echaba", cuenta, en alusión al Palio, otro señor que está junto a Marita. "Yo escuché el ruido de la rueda arrastrando y después a la madre gritando", agrega otro joven que vive al lado de la señora. "La mujer gritaba: 'Mi hija, mi nena, mi nena'", agrega la señora.
Al finalizar la persecusión, los vecinos vieron regresar a la policía que llevó a la mamá de Kim hasta el lugar donde terminó el recorrido con la nena a cuestas. Marita no fue testigo de ese momento, pero sí su vecina de enfrente: "Le preguntó a la mujer qué había pasado y la mujer no pudo responder, de lo descompuesta que estaba".